Gorrión

Cierro las puertas del balcón para dejarlo afuera y se las arregla para colarse por cualquier rendija, como los recuerdos que una cree bajo siete llaves, que terminan sacando la cabeza sin motivo aparente. Cierro las puertas y lo escucho aleteando al lado de allá del cristal hasta que se está tranquilo y creo que se duerme. Y yo, que me las doy de psicóloga del gorrión, me pongo a analizar lo entretenida que es mi rutina doméstica desde que ese pajarito pintoresco me anda rondando.

Aunque, vamos a ver, siendo sincera no puedo decir que mi rutina doméstica sea taaaaaan entretenida, ni que disfrute de corazón lavando y planchando y sacudiendo y cocinando y fregando. Debo reconocer, con la misma transparencia que exijo de mis fuentes, que no encajo bien en el perfil de ama de casa, que no invento recetas con el entusiasmo de mis amigas y que a lo mejor por eso me identifico con el gorrión revoltoso que me vira patas arriba la tranquilidad

Al principio era solo uno más, un pájaro medio carmelita, medio grisáceo, que se aventuraba tímidamente dos o tres losas sala adentro hasta que fue perdiendo de a poco la pena, invadiendo lo que yo suponía mis dominios y cañoneándome a soportar sus rutinas de vuelo.

Y ahora soy yo la que le cae detrás para limpiar las manchas blancuzcas que el muy grosero va dejando desparramadas por el piso; la que ahuyenta los bichos de la luz para que no terminen todos muertos en la cacería despiadada que el muy glotón se monta por las noches; la que lo azora con el plumero cuando el muy sato me cuela de contrabando a la novia.

Más impertinente que el de carne y plumas, más inoportuno y propenso a provocar un ataque de nervios es el otro gorrión, el metafórico.

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6 comentarios en “Gorrión

    1. Hola Evelio, para mí la bloguera quizo escribir sobre el “otro” gorrion, … pero claro, ella todavia vive en Cuba, o sea que el suyo es un “gorrioncico” 🙂

  1. Gisse, leyendo tu post recordé una canción que solía escuchar en mi adolescencia

    “Una historia de amor que se vivió con un sueño.
    Y volaban libres dibujando un cielo de besos.
    Fueron tantas las caricias que quedaron olvidadas,
    y el recuerdo de un adiós en su mirada.
    Y es aquel gorrión
    que se siente aquí en mi alma”.

    Gracias por traerme esas memorias este miércoles. Un beso.

  2. tú dices:

    “Cierro las puertas del balcón para dejarlo afuera y se las arregla para colarse por cualquier rendija, como los recuerdos que una cree bajo siete llaves, que terminan sacando la cabeza sin motivo aparente.”

    joan manuel dice:

    “Como un ladrón / te acechan detrás / de la puerta. Te tienen tan / a su merced /
    como hojas muertas / que el viento arrastra allá o aquí, / que te sonríen tristes y /
    nos hacen que / lloremos cuando / nadie nos ve.”

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

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