Ana, el paladar y la moraleja

Ana cocinaba los garbanzos más espectaculares de Sancti Spíritus. Quizás todavía los cocina, pero solo para su familia, a todo reventar para los amigos íntimos que la visitan; para vender en el paladar que había montado en la sala de su casa, ya no.

Aquello no era un paladaaaaaaaaar, sino más bien una fonda con cinco o seis mesas que ella atendía personalmente, desde tomar el pedido, casi siempre de memoria, hasta hacer malabares con los fogones para que los clientes no comenzaran a impacientarse.

Y cuando eso sucedía, inevitablemente, se aparecía Ana con unas tostadas con mantequilla y esa cara de cuidadora cariñosa de círculo infantil —que sí, que también las hay cariñosas— para pedirte que la disculparas, que se le había acabado el gas y estaba permutando los calderos para las hornillas de corriente. “Va a demorar solo un tincito más”, decía y al final, el “tincito” no te parecía tan largo, entretenida como estabas descifrando las firmas en las paredes.

Porque Ana, al parecer inspirada en la Bodeguita del Medio, tapizó las paredes de su sala-restaurante con firmas y frases de los clientes que, poco a poco, había ido agenciándose sin más estrategia promocional que la recomendación de toda la vida, ese “oye, ¿sabes en qué paladar de Sancti Spíritus se come bien?”.

Pero, más allá de su sazón y del ambiente bohemio que, sin proponérselo, consiguió infundirle a su negocio, el verdadero éxito de Ana radicaba en los bajos precios de sus ofertas, casi siempre la mitad de lo que hubieran costado en otros sitios. Un plato de garbanzos, por ejemplo, valía apenas 15 pesos; un plato de garbanzos que no tenía nada que envidiarle a los platos de garbanzos que costaban —y todavía cuestan— 30 o 35 pesos. Demasiado bueno para ser verdad.

Tan bueno que la Oficina Nacional de Administración Tributaria, alias la ONAT, sin siquiera dar una vuelta de rutina por el paladar, sin comprobar in situ los reportes, determinó que Ana había mentido en su declaración jurada de ingresos personales, le encasquetó el cartelito de evasión fiscal y, por ende, una multa del copón.

Conclusiones: el paladar de Ana cerró y Ana terminó de obrera en alguna empresa agropecuaria o de jornalera en alguna granja estatal, no recuerdo bien, para pagar lo que la ONAT determinó que le debía.

Recuerdo, eso sí, lo último que me dijo, medio alicaída, la noche en que llegué a comer y me di de bruces con el restaurante cerrado y las mesas amontonadas en una esquina con un cartel de “se vende”: “Lo que yo cobraba me alcanzaba para vivir, no como los especuladores que andan por ahí estafando gente; pero, ¿de qué me sirvió?, al final me cortaron con la misma tijera”. No tuve qué responderle.

Hace cinco años que no como los garbanzos de Ana. En estos días de estira y encoge con el trabajo por cuenta propia, ese eufemismo caribeño, he recordado a Ana, digamos que insistentemente.

Anuncios

6 comentarios en “Ana, el paladar y la moraleja

  1. Cuando los políticos y los burócratas meten la cuchara o las narices en la empresa privada, se va al traste la prosperidad y la tranquilidad. Lo que tocan , lo convierten en cenizas, como este pequeño negocio familiar que fue asfixiado por la temida ONAT.
    Las reformas económicas que tanto pregonan los de Comercio Exterior y los diplomáticos del MINREX, son saboteadas dentro del país por un ejército de inspectores cuya misión es hostigar hasta el cierre definitivo.
    Un pasito pa’lante y dos pasitos pa’tras

  2. Le ronca los mameyes que en paises comunistas, como China y Viet Nam, permitan la acumulacion de riqueza, y en Cuba, el PCC y el Parlamento acaban de dictar sentencia contra los que osen enriquecerse, aunque sea trabajando o negociando como mulos. Algunas “cosas malas”, si las copian de los vietnamitas y chinos, pero otras no.
    Desde hace decadas, tanto en China como en Viet Nan, el gobierno puso toda su economia a manos privadas y ambas son naciones prosperas que dejaron atras el hambre, las carencias y las privaciones. Estan entre las economias mas prosperas y dinamicas de Asia. La hambruna de Mao mando al cementerio a millones de chinos durante la revolucion cultural, aunque esto no lo cuentan en Cuba.
    Generalmente vemos gobiernos que se pronuncian sobre como erradicar la probreza. El mensaje en Cuba es “como vamos a castigar a los que se hagan ricos”. Y les importa un comino si nunca salen de la miseria. Le zumba la berenjena !

  3. De la misma manera que he criticado con dureza a inspectores que practican caza de brujas, lo mismo del ONAT que los municipales que velan porque se cumplan las ordenanzas, les aconsejo a los pequeños empresarios que paguen impuestos, que es la ley y la norma en cualquier pais que quieran abrir una empresa. Que no paguen sobornos, porque una vez que lo hagan, quedaran hipotecados con el inspector corrupto. Y que comprar mercancia robada o de dudosa procedencia, tiene serias consecuencias, porque entonces no habra defensa para ir delante de un juez a enfrentar la ley.
    Es sabido que la ausencia de un mercado mayorista dificulta a muchos empresarios el pleno desarrollo de sus negocios, pero es mejor parar la actividad comercial y hasta entregar la licencia, que embarcarse en la compra de materiales de procedencia ilegal.
    Mi consejo es que vayan DE LA LEY A LEY, ATRAVES DE LA LEY, concepto legal que creo el Catedratico de Derecho Politico Torcuato Fernandez Miranda, que llego a ser Vicepresidente del Gobierno espanol en 1973, tras el magnicidio del Almirante Luis Carrero Blanco a manos de ETA.

La opinión es libre, mientras sea emitida con respeto

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s