Herencia del ajedrez

Si no me hubiera puesto siempre tan nerviosa la posibilidad de perder —está bien, lo admito, es un defecto que tengo—, yo hubiera podido ser una excelente jugadora de ajedrez. Quizás no al punto de ganar certámenes internacionales, pero sí alguna que otra escaramuza regional, algún torneíto de medio palo, de esos que los comentaristas…

Tan feministas que nos creemos

Presumimos de tener a casi todas las féminas del país integradas a la Federación de Mujeres Cubanas, de desplegar una cruzada inmisericorde —aunque no del todo efectiva— contra siglos de machismo y hasta de establecer determinadas cuotas para garantizar la presencia de mujeres en los más disímiles estratos de poder. Si nos preguntan, nos declaramos…

Vestida y con sombrilla

Para cuando mi mamá cumplió mi edad, ya yo tenía nueve años. Esa cuenta de aritmética elemental me ha dejado pensando y no precisamente en que me ha agarrado tarde para tener mis propios hijos, porque en definitiva la planificación familiar y el empoderamiento de la mujer para algo existen; sino en la relatividad de…

Gorrión

Cierro las puertas del balcón para dejarlo afuera y se las arregla para colarse por cualquier rendija, como los recuerdos que una cree bajo siete llaves, que terminan sacando la cabeza sin motivo aparente. Cierro las puertas y lo escucho aleteando al lado de allá del cristal hasta que se está tranquilo y creo que…

Afanosa busqué mi bandera

I Pudo ser 9 de abril, Primero de Mayo, 26 de julio, 10 de octubre… cualquiera de las fechas históricas que mi abuela veneraba con fruición de la niña pobre que fue y que, de pronto, con el triunfo de la Revolución, alcanza a ver a sus tres hijos en la universidad. Mi abuela, que…

Una película de ficción

La primera mentira que dijiste en tu vida fue aquella de “coppelia: kiosco grande para vender helado”. Lo tienes claro porque tu madre se ha encargado de recordártelo cada vez que te sorprende medio gaga, intentando ensartar excusas para no preocuparla. Pero ella, que te conoce como nadie porque te parió, te mira con una…

Agua pasada

Mi rutina de lavado tiene una banda sonora predecible: Joaquín Sabina desde que comienzo a separar la ropa por colores, Joaquín Sabina cuando cambio el agua porque el bulto es demasiado grande y Joaquín Sabina hasta que termino de acomodar la última pieza en el tercer cordel. Joaquín Sabina, por supuesto, no tiene ni idea….

32 años: monólogo interior

Escuchar las canciones que tarareabas de memoria en la secundaria y rajarte a llorar sin saber por qué. Revisar masoquistamente las libretas del preuniversitario comenzando por la última página, donde garabateabas las carreras que querías, las fechas que significaban algo, los nombres de tus hijos hipotéticos y la gente por la que creías sufrir. Evocar…

Ponte pa’l deporte

Lo mío con el deporte —nunca me he ocultado para decirlo— es una relación de incomprensiones mutuas que comenzó a principios de los 90, cuando mi tío monopolizaba el único televisor de la casa para vociferar en tiempo real y a todo volumen mientras Víctor Mesa se robaba cada base de Cuba o para admirar…

90 millas de ausencia

Cuando me dijo que se iba, en avión y definitivamente, no le hice caso. “Sí, claro, yo también, las dos nos vamos —le respondí—. No te hagas de rogar, que solo faltas tú por anotarse en los repasos”. Entonces me sujetó por los hombros, me miró con una expresión agridulce y me lanzó la frase…