El camino a la opulencia ajena

Cuando abrí la puerta y la vi con aquella saya larga y el libro apretado contra el pecho, pensé que era Testigo de Jehová. “Gracias por subir tantos pisos —le disparé el discurso que tengo preparado para tales circunstancias—, pero yo soy cristiana, bautizada en la Iglesia Católica, así que ya creo en Dios”. Me miró con cara de no comprender nada, se encogió de … Continúa leyendo El camino a la opulencia ajena

Lo que provisional se pone

Una pared de tablas de palma y una meseta. Solo eso le quedó en pie a la casa de Iris Leidy Cedeño; el resto —es decir, otras paredes de tabla de palma y algunos tabiques de cartón— se vino abajo desde que el huracán Irma comenzó a pasearse por la costa norte de Cuba. Para cuando se estacionó frente a las costas de Yaguajay, con … Continúa leyendo Lo que provisional se pone

Yaguajay malherido

Era la una y media de la madrugada cuando la mata de caoba cayó sobre la placa de Ileana y Carlos. María Elena lo recuerda bien porque fue cuestión de escuchar el golpe, mirar el reloj y, de reojo, también a Ileana, que se había guarecido en su casa cuando el viento apretó y estaba allí con su hijo, muerta de pánico en una esquina. … Continúa leyendo Yaguajay malherido

Desde una esquina virtual

Me confieso oyente de La otra esquina desde su temporada anterior, entre 2007 y 2010, cuando ese apasionado de la radio y promotor cultural que es Carlo Figueroa entraba en mi hogar como Pedro por su casa y, desde un estudio de la emisora provincial, me hablaba de jazz, de la cartelera cultural para el fin de semana y hasta de cómo cocinar frijoles negros. … Continúa leyendo Desde una esquina virtual

Deseándoles un feliz viaje

Llámenme exagerada, tremendista si quieren, pero pocos sitios hay en Cuba más desesperantes que una terminal de ómnibus. O sí, existen: las terminales de ómnibus en agosto. Debe ser el calor, que se condensa en gotas de grasa que bajan, plomizas, por la espalda; o el aumento exponencial de viajeros durante las vacaciones de verano. Debe ser una mezcla de ambos. Una mezcla que agobia, … Continúa leyendo Deseándoles un feliz viaje

Un decimista con miedo escénico

“Mire, Florencio, usted canta mejor que todos los viejos esos, y las décimas que escribe, si las interpretara usted mismo, tendrían mucho más valor”, le habían advertido, en plena canturía, dos de los grandes de la música campesina: Virgilio Soto y Marcelo Lamas. Sin embargo, no fue hasta que estuvo segurísimo y luego de ensayar todas las tardes en la ducha que Florencio Rodríguez Simón … Continúa leyendo Un decimista con miedo escénico

Ana, el paladar y la moraleja

Ana cocinaba los garbanzos más espectaculares de Sancti Spíritus. Quizás todavía los cocina, pero solo para su familia, a todo reventar para los amigos íntimos que la visitan; para vender en el paladar que había montado en la sala de su casa, ya no. Aquello no era un paladaaaaaaaaar, sino más bien una fonda con cinco o seis mesas que ella atendía personalmente, desde tomar … Continúa leyendo Ana, el paladar y la moraleja

Colgando del hilo de la dependencia externa

Los últimos habitantes de Cuba que lograron cultivar las cantidades que necesitaban para consumir fueron los aborígenes. Desde entonces hasta hoy, los cubanos han dependido en mayor o menor medida de las importaciones de alimentos para satisfacer una demanda que ha ido, lógicamente, in crescendo. No lo digo yo, que apenas he sembrado caña y bejucos de boniato en las ya extintas escuelas al campo; … Continúa leyendo Colgando del hilo de la dependencia externa

¿Arando con los mismos bueyes?

Cuando a José Antonio Casimiro se le mete una cosa entre ceja y ceja, lo más recomendable es quitarse del medio y dejarlo hacer. Dejarlo, por ejemplo, armar y desarmar 13 veces un fogón de leña, dice él que buscando la perfección, o construir sus propios aperos de labranza porque “con la guataca yo nunca me he entendido bien”. Buscándole las cosquillas al artefacto, Casimiro … Continúa leyendo ¿Arando con los mismos bueyes?

Santiago Espirituano, una tarea de Hércules

Si se miran con cariño, sabiendo que costó ansias buscar los papeles de colores, el pegamento que resistiera el embate de los aguaceros y el combustible necesario para que recorran, según se ha prometido, buena parte de la ciudad; si se miran así, con ternura, las carrozas del Santiago Espirituano 2017 no parecen ya esos armatostes rudimentarios de dudosa calidad artística. Arte, no: magia hay … Continúa leyendo Santiago Espirituano, una tarea de Hércules