En un viaje de consuelo

El 20 de marzo en que cumplí 15 años no fue precisamente como me lo figuré: en lugar de la tradicional fiesta con bombos, platillos y lucecitas para escena, mis padres me regalaron un largo viaje a La Habana, no tanto para deslumbrarme con la capital porque ya había desandado su Centro Histórico y sus áreas suburbanas otras muchas veces, sino para curarme la nostalgia, … Continúa leyendo En un viaje de consuelo