Una excusa supersónica

Como argumento para una película de James Bond está bien: un país comunista y, por tanto, potencialmente peligroso, se apropia de una tecnología perversa que provoca daños auditivos a diplomáticos norteamericanos y Estados Unidos, autoproclamado guardián de la galaxia, se ve obligado a intervenir. De hecho, ahora que lo pienso, la saga del Agente 007…