Érase una vez el guajiro

La puerta se abrió con el primer puntapié: “Te lo dije, Elisa, teníamos que haberla hecho más fuerte”, expresaría luego Lorenzo, reconstruyendo paso a paso la escena que acababa de vivir. Cuando vio a los guardias rurales escopeta en mano solo atinó a recoger los bultos, a los muchachos, y a echar una última hojeada…

El viejo, la cámara de camión y el mar

No fue con Doña Bárbara, cabalgando por los llanos del Apure, sino con un tío de mi madre que tuve noción por primera vez de los límites inasibles que separan la civilización de la barbarie. Se llama Lázaro, pero le dicen Gaita, no sabría decir por qué, y ha manifestado, como la devoradora de hombres,…