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En las malas y en las buenas

en-las-malas-y-en-las-buenasTe conceden un premio que sinceramente no esperas y te conmueven las mil y una llamadas, los mil y un mensajes al móvil, los mil y un parabienes en facebook.

Te vas a Santiago de Cuba y lo celebras por allá con la gente de Escambray, la gente a la que se lo debes todo, la que te hace levantarte cada día confiando en que puedes conquistar el mundo.

Luego regresas, todavía obnubilada, y metes el pie en un desnivel de la acera, de donde lo sacas con un esguince en toda regla —“egixe”, le decías de niña—.

Y es entonces cuando realmente te conmueves, cuando el teléfono no deja de sonar y las visitas suben cinco pisos solo para verte y los amigos se brindan para lo que sea.

Ese es el mejor premio de todos: los amigos, que están más en las malas que en las buenas.

Médico, ¿usted sabe nadar?

medico-usted-sabe-nadarLa antigua despulpadora de café de Arroyo Seco todavía asoma su nariz de concreto sobre las aguas cuando la sequía aprieta. La gente del pueblo la describe con tanta precisión como si no yaciera en el fondo de la presa Mayarí desde hace cinco años, junto a la terminal, el hospitalito y varias decenas de casas.

Contra todos los pronósticos, el nuevo embalse se llenó en un abrir y cerrar de ojos y los pobladores de Arroyo Seco tuvieron que cargar con sus bártulos un poco más arriba y acostumbrarse a vivir, no ya junto al río, sino a orillas de un mar de agua dulce que amenaza con crecer en el primer aguacero.

Un mar que amenaza y que, de hecho, ha crecido, aunque no lo suficiente como para espantar de sus riberas a los más de 400 habitantes que permanecen en Arroyo Seco y a los casi 500 que quedaron del otro lado, en tres comunidades de las más intrincadas de Mayarí: Calunga, Camarones y Jicotea.

Hasta allá se puede llegar por carretera —más bien, un trillo polvoriento—, bordeando esa especie de bahía que se formó entre Arroyo Seco y las lomas de enfrente cuando se llenó la presa; pero el trayecto es incómodo y demorado, y para ahorrar tiempo a los campesinos de por esos rumbos les dio por hacerse los marineros: se agenciaron un bote al que llaman chalana, montaron encima a Fidencio Pupo y, junto a los remos, le encasquetaron la responsabilidad de llevar y traer a quienes se aventuren a atravesar el embalse. Sigue leyendo

¿Esto es lo que hay?

esto-es-lo-que-hayCrear una cola kilométrica frente a una taquilla de la terminal, con el respectivo malestar de los involucrados, no fue precisamente la intención de quienes concibieron, aprobaron y comenzaron a implementar en toda Cuba el sistema automatizado para el expendio de boletines que, al menos en Sancti Spíritus, ha provocado cuellos de botella considerables.

La nueva tecnología hizo su debut por estos lares en septiembre pasado, precedida por la experiencia de otros territorios donde había agilizado los procesos y minimizado las inconformidades; pero —porque siempre hay un pero—, en esos lugares el éxito no se debía exclusivamente al sistema computarizado, sino a la existencia de varios puntos de venta.

Sin embargo, en Sancti Spíritus, los boletines que garantizan 14 salidas diarias —una cifra que aumenta si se consideran los tres destinos a los que tiene derecho cada cliente y los 90 días de antelación con que pueden reservar— los vende una persona de lunes a viernes, de seis de la mañana a seis de la tarde. Los sábados, hasta el mediodía. Una sola persona en toda la provincia, recalco. Sigue leyendo

El quinquenio de Cuba profunda

el-quinquenio-de-cuba-profundaCreía yo que sería cuestión de coser y cantar esto de alimentar un blog una vez por semana. Creía yo que tendría siempre sobre qué escribir —controversial y desconcertante como es la realidad cubana— y, sobre todo, tiempo y ganas para hacerlo. En cinco años, no obstante, me han sobrado oportunidades para poner los pies sobre la tierra.

Sigo creyendo, eso sí, lo que publiqué a modo de editorial en aquel septiembre de 2011: “Hay demasiada hojarasca, demasiada información insulsa en Internet, al punto de exacerbar mi ya de por sí exacerbado escepticismo. Sin embargo, me confieso en deuda con la red de redes precisamente por haber despabilado en mí esa capacidad de dudar, de poner en tela de juicio todo, o casi todo, que no es lo mismo, como se sabe, pero es igual.

“Así que de pronto me encuentro tirando esta botella al mar de los gigabytes, intentando mantener a flote un blog similar a otros miles que se erigen en esa suerte de trinchera para la libertad de expresión.

“Ni siquiera sabría explicar exactamente de qué vamos, tampoco lo creo necesario: hay misterios indefinibles, como las metáforas o la poesía. Tal vez de eso es que vamos, en busca del misterio”. Sigue leyendo

Reporte del día después

Reporte del día despuésCuando terminó todo, hace apenas unas horas, y la adrenalina comenzó a bajar y el sueño acumulado de días y días dijo aquí estoy yo, es que consigo ver las cosas en perspectiva: nunca antes, en casi nueve años de ejercicio profesional, había trabajado tanto.

Ni los temporales que obligan a evacuar Tunas de Zaza de ahora para ahorita, ni los accidentes que hacen sonar el teléfono a las dos de la madrugada, ni los kilométricos festejos por el medio milenio de dos villas con apenas cinco meses de diferencia; ninguna de esas coberturas de contingencia voltearon patas arriba mis de por sí azarosos itinerarios como esta especie de tsunami que sacudió la provincia de costa a costa y cambió el día por la noche en la redacción de Escambray.

Y es que el aniversario 63 del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes no fue solo el acto de poco más de una hora que Cuba entera vio por la televisión nacional —primero, en vivo, y después, en retransmisión—; el Día de la Rebeldía Nacional sacó a Sancti Spíritus de su modorra cotidiana desde que el Buró Político tuvo a bien comunicar su decisión de otorgarle la sede a la provincia en pleno noticiero del mediodía del 11 de junio. Sigue leyendo