Un médico de verdad

Si algo tiene Farallones es el nombre bien puesto. Esculpido a cincel limpio en la montaña, el caserío pareciera levantado sobre lascas y más lascas en la abrupta topografía del macizo Nipe-Sagua-Baracoa. Para llegar hasta Farallones, incluso, hay que remontar una carretera de un pedregoso casi lunar y esquivar no pocos despeñaderos. Nada en aquellas crestas filosas recuerda a Moa, el emporio cubano del níquel, … Continúa leyendo Un médico de verdad

Panchito, el último cacique

Para Francisco Ramírez Rojas, Panchito, no es nada del otro mundo eso de mantenerse aferrado a sus cultos ancestrales, a su comunidad de 11 casitas y 23 personas y a ese paraje perdido en la montaña donde sus antepasados consiguieron sobrevivir. Para él es lo más natural del mundo, pero para el resto del país que lo mira con extrañeza, La ranchería es una rara … Continúa leyendo Panchito, el último cacique

La cura de San Pablo de Yao

Cuando se vio solo frente a aquella señora con un sangramiento desproporcionado en medio de la Sierra Maestra, Denis Gabriel Santos respiró profundo y dijo para sus adentros: “Esto lo resuelvo yo o el diablo vende billetes”. La suerte es que no se turbó: estabilizó a la paciente a como pudo, aplicó los protocolos establecidos para casos de esa índole y se aseguró de remitirla … Continúa leyendo La cura de San Pablo de Yao

Médico, ¿usted sabe nadar?

La antigua despulpadora de café de Arroyo Seco todavía asoma su nariz de concreto sobre las aguas cuando la sequía aprieta. La gente del pueblo la describe con tanta precisión como si no yaciera en el fondo de la presa Mayarí desde hace cinco años, junto a la terminal, el hospitalito y varias decenas de casas. Contra todos los pronósticos, el nuevo embalse se llenó … Continúa leyendo Médico, ¿usted sabe nadar?

De agrio, Naranjo solo tiene el nombre

—Como decimos los guajiros: “asujétense”. Para cuando el chofer lo advirtió, ya estaba el jeep WAZ atacado hasta las rodillas en el fango. Hacía casi una semana desde el último aguacero, pero por aquellos rumbos de Dios, con la humedad casi permanente y los árboles tapando por completo el trillo, los charcos pueden durar para siempre. Charcos que luego derivan en imponentes islas de fango. … Continúa leyendo De agrio, Naranjo solo tiene el nombre

Si la ciudad no va a la montaña

Los guajiros del Escambray han aprendido a identificar a los periodistas desde que llegan. Por el deslumbramiento, dicen, porque lo miran todo como si las matas, el café en jícara y los hombres a caballo fueran cosas de otro mundo. “Y apuntan lo que uno les explica en una libretica para que después no se les olvide”, me reprocha Arturo González, uno de los arrieros … Continúa leyendo Si la ciudad no va a la montaña

¿Por qué no llueve café en el campo?

A sus 71 años, Ernesto Martín debe ser el único guajiro del Escambray que no se levanta directo al primer buche de café de la mañana. Dejó de gustarle hace décadas, cuando su mujer intentó mudarse del colador a la cafetera y la explosión le dejó un hueco en el techo de la casa. “A ella no le pasó nada, por suerte —describe mientras le … Continúa leyendo ¿Por qué no llueve café en el campo?

El campo, la ciudad y los perros

Tienen las mismas cuatro patas y la misma expresión de fidelidad en la mirada, pero los perros de ciudad no son exactamente iguales a los perros de campo; como los humanos que habitan aquellos lares, que por más cruzadas teatrales que se inventen para animarles las noches de Pascuas a San Juan; por más planes asistenciales que se dibujen en papeles y, solo a ratos, … Continúa leyendo El campo, la ciudad y los perros