Hotel Sagua: ¿cerrado por derribo?

Parece un edificio de Kobane, no tanto por su arquitectura, típica del eclecticismo insular de principios del siglo XX, como por el estado de devastación en que se encuentra: balcones a punto de precipitarse sobre el asfalto —algunos perdidos ya, irremediablemente—, plantas invasoras minando los entrepisos, puertas y ventanas abiertas sin piedad a la intemperie….

Un paraíso para Indiana Jones

Tan desatinada me pareció siempre la decisión de los espirituanos de demoler, a inicios del siglo XX, la iglesia y el convento que ocupaban la zona norte del actual parque Serafín Sánchez, como me parece ahora el intento —también espirituano— de preservar los cimientos de ambas edificaciones a expensas, incluso, de la plaza cívica más…

Elvia roza en el cinismo

Haber escrito un ensayo que provoca, solivianta ánimos, incita a la irreverencia y termina justo donde debiera comenzar; haber concebido una obra así es, sin dudas, un acto cínico. Elvia Rosa lo sabe. De hecho, se lo propuso conscientemente durante los 14 años en que fue atando cabos inconexos, agenciándose ejemplos en la historia, buscándole…

Remedio santo

“Para esto hay que tener gracia; no es cosa de agarrar una tira, medir hasta tu barriga, decir las oraciones y ya”, murmura la curandera mientras me pone la punta de la cinta en el ombligo, en el otro extremo coloca su codo y en apenas tres brazadas me detecta un nudo en la boca…

¿Plaza o palangana?

Los espirituanos de inicios del siglo XX debieron obnubilarse de más con la llegada del automóvil, tanto que chanflearon las esquinas del parque Serafín Sánchez en una suerte de acomodamiento vial que favoreció a los conductores pero redujo el área de la plaza hasta límites impensables para las ciudades civilizadas. La presunta facilitación vehicular, sin…

El Gabo en su laberinto

Como un señor muy viejo con unas alas enormes: así debe sentirse ahora, que apenas recuerda a los amigos y no se sabe explicar exactamente qué pinta en el mundo. No yace en un rincón del patio, aterido de frío como el ángel de su cuento; no agoniza escuchando el salve de los esclavos, tal…

El valle sin los ingenios

El Valle de los Ingenios es un gigantesco eufemismo. Ni su topografía transida de lomas puede calificarse como valle en toda la extensión de la palabra, en esencia porque es más bien la yuxtaposición de tres depresiones intramontanas; ni queda un ingenio vivo en los cientos de kilómetros cuadrados donde alguna vez, en el apogeo…