Érase una vez el guajiro

La puerta se abrió con el primer puntapié: “Te lo dije, Elisa, teníamos que haberla hecho más fuerte”, expresaría luego Lorenzo, reconstruyendo paso a paso la escena que acababa de vivir. Cuando vio a los guardias rurales escopeta en mano solo atinó a recoger los bultos, a los muchachos, y a echar una última hojeada…