La zafra del turismo

Desde que pone un pie en la guagua, a las cinco de la mañana, hasta que pone de nuevo los dos pies en su casa, pasada la medianoche, Emilio López Hurtado vive un día de gitanos: se acomoda en el asiento que ya tiene su nombre, recorre 22 kilómetros desde Seibabo hasta Caibarién y otros…

Centrales en tiempo muerto

Dicen que para apaciguar la angustia que se les atraviesa en el pecho, los pobladores de Narcisa levantan en las entrañas del central una pila mortuoria con gomas de camión, le prenden fuego y se sientan a mirar el humo que comienza a salir por la torre, un humo negro y denso que más bien…

San Isidro al desnudo

Hacía un calor de infiernos la tarde de 1870 en que doña Isabel Iznaga de Cantero, sin necesidad de teas incendiarias, redujo a cenizas el esplendor de San Isidro de los Destiladeros. Bastó apenas que sintiera la decadencia del azúcar pisándole los talones para que se dignara notificar al cabildo trinitario lo que ya había…

La zafra del ajo

Estuve al borde del ictus por una cabeza de ajo. Así, literalmente: por una cabeza de ajo. Ni siquiera una de esas que la imaginación popular atribuye a las donaciones de Chile, sino una cabeza de ajo Made in Banao, sembrada y recogida a escasos kilómetros de distancia y que, a juzgar por el diámetro,…

La mansión itálica del valle

Don Pedro Malibrán y Santibáñez no tuvo más que subir la colina, arreglarse el traje aún ensopado por el esfuerzo y mirar en derredor. “Compro el terreno”, dijo sin titubeos y emprendió cuesta abajo, tan ansioso por pagar los 18 000 pesos como por erigir el feudo que había empezado a imaginarse cuando vio el…

Entre la oferta y la demanda

“Esto me da un post”, rezongué mientras me acomodaba sin demasiado entusiasmo en el asiento delantero del almendrón y, con menos entusiasmo todavía, le alargaba 40 pesos al chofer, 10 más de lo que suelen pedir por el viaje entre Santa Clara y Sagua. Era el fin de semana de las madres: la gente ansiosa…

Atalaya entre los ingenios

A más de 40 metros de altura, un visitante informado pudiera figurarse la disposición del ingenio Manaca Iznaga en sus mejores zafras, allá por la primera mitad del siglo XIX. Sería algo así como observar desde arriba la composición que ya el grabador francés Eduardo Laplante había dibujado desde el suelo para el libro Los…

Enero sin zafra

“La zafra huele a Sagua”. Así confesé en un reportaje más melancólico de la cuenta allá por el 2009, cuando entré por primera y -hasta ahora- única vez a la barriga del Uruguay, ese gigante de las moliendas espirituanas que, sin embargo, no logró sino recordarme el Sitiecito de mis nostalgias. Hay temas con los…