Santiago Espirituano, una tarea de Hércules

Si se miran con cariño, sabiendo que costó ansias buscar los papeles de colores, el pegamento que resistiera el embate de los aguaceros y el combustible necesario para que recorran, según se ha prometido, buena parte de la ciudad; si se miran así, con ternura, las carrozas del Santiago Espirituano 2017 no parecen ya esos armatostes rudimentarios de dudosa calidad artística.

Arte, no: magia hay que hacer para que de año en año se mantenga el desfile de carrozas, auspiciadas por organismos e instituciones que, por lo general, excepto la contratación del elenco y el patrocinio, poco más se involucran en el resultado final.

Para mirarlas con cariño, sin embargo, es preferible ubicarse cerca de la plataforma central, sitio donde estos artefactos se detienen y los bailarines —que durante el recorrido han venido moviéndose digamos que “acoreográficamente”— desarrollan la estampa cultural que tenían ensayada para impresionar al jurado; un objetivo que, como es lógico, algunos logran mejor que otros.

De más está decir que esta vez me he esforzado en disfrutar el desfile de carrozas, en descubrir las innovaciones brillantes detrás de cada descosido, en valorar cuánto de heroico hay en concebir un espectáculo siquiera digno y no precisamente con los recursos del carnaval de Río.

Habrá siempre, como el señor parado detrás de mí, quien las compare con las de hace décadas y termine suspirando, románticamente: “Aquellas sí eran carrozas”. No digo yo que estas sean mejores —no me atrevería a tanto—, pero me dieron ganas de recordarle al señor, con todo y su experiencia de los carnavales con pergas, que el valor del Santiago Espirituano en tanto festividad tradicional no radica en la majestuosidad de sus carrozas.

Así lo prueban las fotos históricas, en las que se pueden distinguir aquellas de principios de siglo XX que eran más bien fotingos engalanados, hasta las de los años 80, que tampoco podían emular en elegancia con las de otras fiestas vecinas que sí se toman muy a pecho lo de la ornamentación. Zaza del Medio, para no ir tan lejos, y Remedios, que ha asumido la espectacularidad de sus trabajos de plaza como un asunto de vida o muerte.

Será que a fuerza de observarlos un Santiago sí y otro también he llegado a justificar el minimalismo de estos artilugios rodantes con una sentencia que me acomoda: lo importante en Sancti Spíritus, más que los fastos y las lucecitas para escena, es el origen popular, raigalmente comunitario, de su fiesta patrimonial; que las comparsas sigan gestándose en el barrio, por ejemplo, y que la verdadera celebración ocurra meses antes del Santiago, cuando la gente sale del trabajo y va a ensayar durante horas por el placer de conguear, sin saber a ciencia cierta si tendrá trajes nuevos o deberá zurcir los del carnaval pasado.

A las comparsas, no obstante, también hay que observarlas con afecto, casi con agradecimiento, porque es casi una tarea de Hércules conseguir que permanezca vivo en la comunidad el espíritu de los comparseros de antaño y el interés por un ritmo que pudiera lucir pasado de moda en tiempos de música enlatada y de reguetón.

La huella de la contemporaneidad se ve clarita, clarita, mientras las comparsas actúan frente a la plataforma central y no se sabe si esos movimientos desganados son apenas calentamiento o la presentación oficial, si tan pocas personas en la pista significa que en algún momento se le sumarán más, o si uno tiene que resignarse a que las arrolladeras por las calles de la ciudad —acaso el elemento popular por antonomasia— se hayan reducido a los escasos 10 o 12 metros que sigue tocando la conga, aupada por los entusiastas de siempre, cuando los bailadores terminan de evolucionar.

Yo lo justifico todo, básicamente porque sé que cada detalle ínfimo ha sido parido a pulmón; pero no estoy muy segura de que el turista que ahora mismo filma este cuadro espirituano le eche también la culpa al bloqueo y a la posmodernidad.

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6 comentarios en “Santiago Espirituano, una tarea de Hércules

  1. Yo no lo justifico.. Hay días y días, comparsas y comparsas.. Anoche por ejemplo Los guaracheros de San Andres y Las Estrellas de Colon bailaron con un entusiasmo y unas energías que yo, que no soy muy dada a seguir este baile, tuve que admirarlos.. Esas dos..que Aires de Pueblo Nuevo invita a todo lo contrario. Será que los miro con cariño si..igual el vestuario esta vez me parece muy cuidado.. He visto el desvelo en tantos rostros que hasta me solidarizo..Agradezco estar más cerca que de costumbre para desdeñar algunas cosas, pero también para agradecer y seguir creyendo en otras..

  2. Concuerdo totalmente contigo Guise. Este año me ha tocado estar de cerca en el carnaval, participar de la construcción de una de las carrozas, la del Ministerio de la Agricultura, y todo eso que imaginas, la realidad lo supera. Son muchos los ir y venir de quienes asumen ese trabajo, la nuestra (Agricultura) la fuimos a buscar con medios propios a Camagüey y la arreglamos en Guayaos, y cada noche hay que retocarla constante mente. lOS BAILARINES ENSAYAN TODOS LOS DÍAS Y LUEGO DE SU PASEO DE CORTESÍA MÁS DE 4 CERVEZAS NO PUEDEN TOMAR PÀRA ESTAR EN FORMA PARA LA JORNADA SIGUIENTE.
    estar este año bien cerca del Santiago me da la posibilidad de ver el empeño y el dinero que se pone, para que luego venga alguién que cae del cielo y te suelte:
    – Esto es una mierda.

    Duele y te quedas rojo con eso, pero pasa y cuando vez la alegría de los que si lo valoran todo cambia.
    Este año pude por estar la plataforma central en una zona wiffi de Sancti Spíritus transmitir por la página de Facebook de Radio Sancti Spíritus mucho del desarrollo de comparrsas y carrosas y todos TODOOOOS más de 80 MIL personas que lo habn visto en las redes dejna siempre comentarios alentadores y llenos de emoción por ver su tierra.

    Este santiago para mí ha sido y es histórico por vivirlo desde dentro, que la cerveza no alcanza y a veces está caliente, es verdad, pero hay entusiasmo y los espirituanos han tenido su Santiago.

  3. MIENTRAS SIGAMOS JUSTIFICANDO Y NO EXIGIENDO…, SE IRAN APAGANDO LAS TRADICIONES, COMO SE CONOCIERON ORIGINALMENTE (Y NO COMO LA VEN LAS NUEVAS GENERACIONES).
    Y ME PERDONA, EL ARTICULISTA, PERO “SANTIAGO ESPIRITUANO” ES TAMBIEN, LOS ‘FOTINGOS” ENGALANADOS, LAS CARROZAS ESPECTACULARES, LOS DESLUMBRANTES TRAJES DE LOS COMPARSEROS, LAS CALLES HERMOSAMENTE ENGALANADAS, LOS DISFRAZADOS EN GRANDISIMOS GRUPOS POR LAS CALLES, LAS SERPENTINAS, LOS FUEGOS ARTIFICIALES, ETC. ETC. ETC. Y PARADODIANDO AL SEÑOR QUE ESTABA DETRAS SUYO, DIGO: “AQUELLOS SI ERAN SANTIAGOS”.

    PD:
    FELICITACIONES POR LA CITA DE GEORGE ORWELL EN LA PAGINA.

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