Una joya habitada

Antes de que sus callejuelas empedradas se abrieran sin pudor a medio mundo; antes, incluso, de que los primeros forasteros descarriados comenzaran a llegar, mochila al hombro, la ciudad de Trinidad era una suerte de isla dentro de la isla: sin más vías de comunicación que las marítimas hasta 1919, cuando se habilitó, tardíamente, el servicio público por ferrocarril, y hasta la década de 1950, cuando se inauguraron las carreteras que la conectarían con Cienfuegos y Sancti Spíritus, la tercera villa se mantenía aletargada a un costado de Cuba.

Con la fisonomía del siglo XIX prácticamente inalterada, la comarca ha ejercido durante décadas un embrujo que, al decir de la escritora folclorista Lydia Cabrera, se debe, más que al interés arqueológico de sus construcciones, “a la persistencia del pasado, que allí vive intensa, humanamente, no en una sola barriada, rezagado en una calleja de bello nombre —Media Luna, Lirio Blanco, Desengaño— donde los autos se cubren de ridículo; o alguna plazuela recoleta, sino en toda la ciudad, que no habla otro idioma que el de lo inactual, ni sabe moverse a ritmo que no sea el de antaño. En Trinidad, los muertos siempre tienen la palabra”.

A esa devoción casi sacerdotal por el pasado se han venido aferrando sucesivas generaciones de trinitarios, albaceas de un patrimonio arquitectónico de singular valía y de un legado inmaterial que, durante más de cinco siglos, ha configurado la identidad de por estos lares.

Chovinismo regional aparte, es una apreciación generalizada: en toda América Latina y el Caribe insular no puede encontrarse un paraje que haya llegado a nuestros días tan íntegro, tan bien conservado hasta en sus más insignificantes detalles: la aldaba que anunció la llegada del Conde de Casa Brunet; las losas bremesas que servían de lastre a los barcos y terminaban vistiendo los suelos de la villa; los aleros de tornapunta, las rejas de madera, los puntos sobre la randa…

No por gusto la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura aprobó, en reunión celebrada en Brasilia el 8 de diciembre de 1988, la inclusión del Centro Histórico de Trinidad y su Valle de los Ingenios en la Lista del Patrimonio Mundial como reconocimiento a sus valores en tanto ejemplo eminente de “un conjunto arquitectónico que ilustra un período histórico significativo” y de “un hábitat humano tradicional, representativo de una cultura y vulnerable bajo los efectos de mutaciones irreversibles”.

Conocedores de la joya que habitan, los trinitarios han venido restaurando de a poco —un muro hoy, una cornisa mañana— las 2 051 edificaciones con que cuenta el Centro Histórico Urbano, dividido en más de 50 manzanas, y han devuelto prestancia a los 276 kilómetros cuadrados que abarca el llamado Valle de los Ingenios, región donde convivieron decenas de trapiches y fábricas de azúcar en el siglo XIX y hoy cuenta con 73 sitios arqueológicos y ruinas arquitectónicas, herencia del esplendor azucarero.

No es la opulencia de antaño, sin embargo, lo que más deslumbra a cubanos y extranjeros, sino la posibilidad de encontrarse, más que algunas calles e inmuebles de valor extraordinario, toda una ciudad patrimonial, de usanza decimonónica pero inequívocamente viva, cuyos pobladores se adaptan sin cargos de conciencia a la posmodernidad y al sálvese quien pueda del turismo.

De la particular simbiosis entre la villa y sus habitantes da fe Víctor Echenagusía Peña, reconocido experto y defensor a ultranza de las tradiciones regionales: “Es una ciudad que te arropa, te protege; no es como otras, en las que el edificio aplasta al individuo. En Trinidad todo es holgado, hasta la luz es diferente. Hay un motivo de sorpresa a cada instante: doblas una esquina y te encuentras una visual inesperada, que se te interrumpe porque la calle se retuerce y llega no se sabe a qué lugar. Y, después, el hombre que juega dominó en la esquina, desafiando el calor. No puede encontrarse algo así en Nueva York, ni en Londres, ni en ninguna otra parte”.

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14 comentarios en “Una joya habitada

  1. una característica que hace al centro histórico de trinidad tan particular en cuba es que no hay otro que conserve a nivel urbano las características originales de los diferentes siglos… otras primeras villas -incluso, otras ciudades con patrimonio construido que no fueron primeras villas- no tienen esa valiosa y única cualidad que sí tiene trinidad… explicándolo de otra manera: en trinidad las edificaciones que forman una cuadra son todas de un determinado período histórico, no como ocurre en otras ciudades que la trama urbana ha sido modificada y se conservan edificaciones aisladas con valor arquitectónico, pero el conjunto ha sido radicalmente intervenido… desde el punto de vista urbanístico y arquitectónico, eso hace de trinidad una joya habitada como bien titulado está este post, porque, además, es patrimonio habitado, es la ciudad con su vida cotidiana, no una escenografía montada…

    1. “Es una ciudad que te arropa, te protege; no es como otras, en las que el edificio aplasta al individuo”.

      Esta frase puede ser aplicable a mucha gente que viven en edificios con peligros de derrumbe o que estan apuntalados desde hace annos sin ser reparados.

  2. Es cierto que Trinidad es preciosa, una joya, pero también es cierto que el turismo la está contaminando demasiado. Ruido, cambios de estructuras en las casas coloniales para aumentar la cantidad de cuartos que alquilar, gente que acapara porque tiene un paladar sin importar la falta de comida para el prójimo. A mí Trinidad me encanta, que decir si es mi pueblo natal, pero cada vez se hace más irrespirable el ambiente allí. Creo que de eso también deberia hablar el post, muy bueno pero incompleto.
    Gracias

  3. creo que vale la pena comentar sobre este detalle de new york, londres o parís e interpretar bien lo que se está diciendo…

    trinidad es la quinta villa fundada por los españoles en cuba… eso fue en 1514… para que se tenga una idea, solo hasta 50 años después, en la década del 60 del siglo XVI, es que aparecen los primeros asentamientos -más bien puestos fortificados que villas- de españoles y franceses en américa del norte…

    ninguna ciudad norteamericana es tan antigua como trinidad y ninguna de américa del sur, tampoco, si consideramos como fecha de fundación la ocupación por el imperio español, no la creación por las culturas prehispánicas… conserva esos valores originales -por una coyuntura socioeconómica muy particular- en un ambiente urbano habitable que no los conserva ni londres, ni parís ni new york a no ser en elementos arquitectónicos aislados y museables…

    a eso es a lo que claramente referida está la frase de víctor echenagusía peña y tiene toda la razón, es que en cuba no se puede encontrar en ningún otro lugar tampoco…

    ese es el punto de comparación al que se está refiriendo, que no tiene nada que ver con los sabidos encantos de new york, parís, londres u otra gran urbe del mundo desarrollado…

    1. Ni falta que hace encontrarlo tampoco. Si Londres y Paris fueran similares a Trinidad estarian estancadas en el siglo XVIII. En cierta oportunidad estuve dos dias en la terminal de Trinidad, tratando de llegar a Cienfuegos allo por los 80 porque no habia transporte. Anore a LOndres en aquellos momentos.

      1. rotilda… tiene todo el derecho en base a su experiencia personal de hace casi 40 años no tener un buen recuerdo de trinidad, pero otros disfrutan volver a ella una y otra vez… como a usted “no le hace falta encontarlo” es evidente que le amargue la experiencia de una visita a un lugar básicamente patrimonial donde seguramente se aburre y acalora y es lógico, lo entiendo perfectamente… para gustos, colores, pero hay muchos colores, no solo el suyo… a su comentario le faltan dos palabras al inicio: “a mí…”, así debería comenzar y luego lo demás…

        1. He estado en Trinidad y esta mas o menos conservada alrededor de las dos edificaciones mayores en el centro que no recuerdo su nombre, creo que Palacio Bunuet o algo asi y otra Iglesia cercana. El resto del pueblo no es bonito. Nada comparada a Toledo en Espana para solo poner un ejemplo.

          1. y qué ejemplo!… jajaja… por favor, decir que trinidad no se compara a toledo es como decir que una carriola no se compara con una harley-davidson… más que una comparación, es casi una asimetría…

  4. Trinidad, es la tercera Villa fundada por los españoles, en Cuba, si, y es una de las ciudades mejor conservadas en toda la Isla, es verdad que existen personas que no la cuidan por diferentes motivos o razones, pero eso no eso no le quita el mérito de ser una Joya Habitada, o pregúntese, por qué es que los extranjeros la prefieren tanto?, Trinidad es una Ciudad Hermosa!!!, busque donde sacar fotos en se vea reflejada la huella de España y del paso del esclavo en esta Tierra!!!, de seguro lo encontrara!!!, llena de tradiciones, callejones, Casonas con sus hermosos patios interiores, sus muebles conservados desde hace 5 Siglos, que más se le puede señalar!!!, es única, la bella Ciudad que está situada cerca del Mar y del Monte!!!, Trinidad Colonial!!!

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